Blog: El rey va desnudo

Los suicidios son para el verano, Pau Marí-Klose

¿Puede ser el “mes del año” un factor con implicaciones sociológicas? Parece improbable. Pero los meses correlacionan (de forma más o menos intensa)  con fenómenos ambientales, climatológicos y de la vida social. Por ejemplo, en enero hace generalmente más frío (en el hemisferio norte), se revisa el IPC anual o las pensiones, hacemos propósitos de enmienda aunque no los terminemos cumpliendo (los gimnasios se llenan durante tres o cuatro semanas), el paro suele aumentar (tras la campaña navideña),  llega la “cuesta de enero” (se actualiza el precio de muchas facturas), llegan las rebajas, comienza el año fiscal, y los niños nacidos a partir del día 1 ven pautada su trayectoria escolar futura, pues serán integrados en cursos académicos junto a otros niños más jóvenes que ellos (los nacidos durante los 364 días que vienen a continuación).

 

¿Qué implicaciones  tienen estos “correlatos sociológicos”? Quizás algunas son muy menores. Otras no. Por ejemplo, en un libro de lectura  muy apetecible, Outliers, el periodista científico Malcom Gladwell se hace eco de estudios que evidencian que las personas nacidas en los primeros meses del año están sobrerepresentadas en los equipos profesionales de diversos deportes. El motivo se debe a las pautas de integración de los individuos en equipos desde la  más tierna infancia. Cuando los niños son reclutados para jugar al hockey sobre hielo (Gladwell es canadiense) o al fútbol, la regla para agruparlos es que todos los niños nacidos el mismo año jueguen en el mismo nivel.  Eso supone que se juntan en el mismo equipo niños que han alcanzado distinto grado de maduración física. Los nacidos en enero suelen estar bastante mejor dotados para la práctica deportiva que los nacidos once meses más tarde, simplemente por el hecho de que su capacidad atlética ya es mayor. Esta práctica institucional provoca que los niños nacidos a principio de año suelan ser identificados como los mejores jugadores, y gracias a ello, tengan más oportunidades de entrenar, de ser seleccionados en los mejores equipos, de participar en las mejores ligas, y en definitiva, acumular ventajas que incrementan su probabilidad de jugar cada día mejor y seguir vinculados al los deportes de equipo durante toda su infancia. Gladwell rastrea lo que en sociología se llama el “efecto Mateo”, que se refiere a la conocida cita de este evangelista en su parábola de los talentos. (Mt, cap. 25, vers. 14-30) que resalta en el versículo 29 la frase:

“al que más tiene más se le dará, y al que menos tiene, se le quitará para dárselo al que más tiene”

 

Gladwell ilustra las implicaciones del mes de nacimiento en un escenario donde la práctica institucional es diferente. En Bélgica, durante un tiempo, los equipos se reclutaban con niños nacidos entre setiembre de un año y setiembre del siguiente. Como consecuencia de ello, es  fácil adivinar en que mes habían nacido la mayoría de los jugadores que jugaban en los equipos de niveles avanzados.

 

La importancia del mes del año se ha destacado en muchos otros contextos. Durkheim mismo, en su obra clásica el Suicidio, señalaba que se producen más suicidios en los meses de verano, porque la vida comunitaria y la interacción social se intensifican. El mecanismo de Durkheim no es totalmente diáfano, puesto que precisamente argumenta en otros lugares del libro que la falta de interacción (el individualismo y la soledad) predisponen al suicidio (el llamado suicidio egoísta). Pero la evidencia de que las tasas de suicidio se incrementan en verano (más bien a la salida de primavera y en la primera etapa del verano) ha sido acreditada en lugares y contextos muy diferentes, tanto del hemisferio norte como sur (en el hemisferio sur los meses de verano se invierten). En cambio, los meses en que se producen menos suicidios son noviembre y diciembre, contradiciendo la intuición de que el invierno y el clima desapacible predisponen a la depresión y a quitarse de en medio. Recuerden, por ejemplo, la celebre escena del intento de suicidio de George Bailey (James Stewart) en “Que bello es vivir”: con una tormenta de nieve arreciando. Recuerden también que se quedo en intento (gracias a un ángel bondadoso).

 

En el Gráfico adjunto puede observarse que en periodo 2005-2009 se han suicidado en España 428 personas menos en diciembre que en junio. Los picos de mayor suicidio se sitúan claramente en el período mayo-julio (más de 1500 suicidios en cada mes), y los períodos de poco suicidio en noviembre-diciembre (1248 y 1146 suicidios respectivamente), en línea con las predicciones de Durkheim. Esto significa nada más y nada menos que en el mes que más españoles se suicidan (junio), lo hace un 37,3% más que en el mes que menos se suicidan (diciembre). ¿Predispone la llegada del buen tiempo al suicidio? Así lo creen diversos estudios publicados en revistas científicas, aunque la evidencia es inconclusa. Diversas condiciones metereológicas (horas del  sol, la presión barométrica, la temperatura, etc.) han sido relacionadas con la predisposición a suicidarse, al afectar a ritmos biológicos y el riesgo de desarrollar desordenes afectivos. La meteorología influye también en los ritmos de la vida social, pero es difícil reconstruir las cadenas casuales que llevan al suicidio.  

 

En un sencillo ejercicio hemos analizado la distribución de suicidios en Canarias, la Comunidad Autónoma con menos variabilidad metereológica en el Estado. Su clima tropical y seco, templado por la corriente fría del Atlántico, genera temperaturas, precipitaciones y otras condiciones atmosféricas bastante estables a lo largo del año . En correspondencia con esta peculiaridad, los resultados sugieren que los canarios se comportan de manera distinta al conjunto de los españoles, y de la pauta generalizada observada en otros contextos. Si se examinan los 828 suicidios producidos entre 2005 y 2009, observamos que el mes de mayor suicidio es marzo (en el conjunto de España es el quinto en el ránquing). Junio es un mes de suicidio moderado-bajo en Canarias (con 66 suicidios, el octavo en el ránquing), apenas cuatro suicidios más que diciembre (el mes en que se producen más suicidios en España).  Julio (segundo mes de mayor suicidio en el conjunto del Estado) es también un mes de bastante suicidio en Canarias (segundo en el ránquing), pero no se diferencia apenas de otros meses (77 suicidios en julio, 77 en mayo, 75 en agosto, 75 en octubre, 74 en setiembre). Entre el mes en que más suicidios se producen y el que menos hay también hay una diferencia sustancial (es un 44% más alto en marzo que en noviembre), pero la variabilidad general del suicidio en Canarias es menor y la distribución mensual no responde a las lógicas peninsulares. Así, por una parte, el hecho de que Canarias (con su clima peculiar) se aparte del modelo canónico de distribución mensual del suicidio, es una razón poderosa para pensar que la metereología puede influir, de algún modo que resulta difícil desentrañar, en el riesgo de suicidio.  Pero el hecho de que no se aparte mucho (en noviembre y diciembre también  se producen pocos suicidios en Canarias) invita a pensar que hay factores no estrictamente metereológicos que influyen sobre la asociación. 

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Comentarios

14.11 | 11:48

Holes... Soc l'Alexandre Coello, professor del Departament d'Humanitats de la UPF. Vaig llegir el teu llibre i em va agradar molt. Voldria contactar amb tu.

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20.09 | 16:44

Me gustaría saber si el Dtor Pedro Gallo Puelles es hijo del Dtor.Don Francisco Gallo Puerto.Gracias

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22.05 | 23:45

Hola soy de argentina descargue el cuaderno de ejercicios excel y me quede en formulas no entiendo la hoja en la que hay un aumento del 20% me podría ayudar?

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10.03 | 20:38

Buenas Tardes
Don Diego, le escribo desde Chile. Me puede dar un mail para poder hacerte unas consultas?

Gracias

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