Blog: El rey va desnudo

Desigualdad y Polarización Cultural, por Pau Marí-Klose

Charles Murray vuelve a estar en el candelero. Su último  libro Coming Apart se ha convertido en un auténtico best seller (n. 5 en ventas en Amazon la semana pasada) y objeto de atención generalizada por parte de analistas y científicos sociales. David Brooks, en el New York Times lo califica como el libro más importante del año. Paul Krugman también le ha dedicado una columna (muy crítica). El propio Murray describe sus argumentos en el Wall Street Journal  

 

http://www.nytimes.com/2012/01/31/opinion/brooks-the-great-divorce.html?ref=davidbrooks&pagewanted=print

 

http://www.nytimes.com/2012/02/10/opinion/krugman-money-and-morals.html?ref=incomeinequality

 

http://online.wsj.com/article/SB10001424052970204301404577170733817181646.html

 

Murray, al que nos hemos referido antes en este blog (aquí), pone sobre la mesa un asunto vidrioso. Las desigualdades culturales están reforzando (quizás incluso generando) las desigualdades económicas. Para “controlar” los efectos distorsionadores del factor racial, Murray limita su análisis a los norteamericanos de raza blanca. Su análisis empírico evidencia que los valores culturales del segmento compuesto por el 30% más pobre de la sociedad y los del 20% más rico difieren hoy más que nunca.  Estos últimos creen en el matrimonio, son industriosos y religiosos. Sus valores y comportamientos encaminan sus vidas por itinerarios de éxito. Un gran porcentaje de ellos viven casados (más del 80%, una cifra similar a la que se observaba 50 años atrás). Las tasas de monoparentalidad en este grupo son muy bajas (6%, frente al 2% en 1970). La ética del trabajo y la confianza en que el esfuerzo merece recompensa siguen siendo normas poderosas dentro de este colectivo privilegiado. La mayoría de los miembros de este grupo siguen confesándose como personas religiosas.

 

Muchos de los valores y comportamientos que,en la década de los sesenta, compartía la clase baja  con la más privilegiada en los 60 han perdido vigencia entre los primeros. Encontrar personas casadas es cada vez más difícil, ya sea porque nunca lograron casarse o porque se divorciaron (la tasa de divorcio es cada vez más alta en las clase baja). También ha aumentado de forma dramática el número de hogares encabezados por un solo progenitor. A ello, hay que añadir la crisis "moral" de este grupo social. Por un lado, en la clase baja blanca norteamericana se incrementa el número de personas que rechazan el valor del trabajo, o prefieren trabajar a tiempo parcial o de forma intermitente. Por otro, en este grupo social ha avanzado de manera más profunda la secularización, restando una base fundamental al activismo cívico y filantrópico característico de la sociedad norteamericana. De acuerdo con Murray, los nuevos valores y conductas de la clase baja entran en contradicción con procesos vertebradores de la sociedad norteamericana, que creaban condiciones que favorecían oportunidades de movilidad ascendente.

 

El gran divorcio cultural entre ambos grupos se agrava por la segregación residencial. Pertenecer a uno u otro grupo supone nacer en enclaves geográficos diferentes y relativamente aislados, y estar expuesto a diferentes modelos sociales de comportamiento a lo largo de la vida. Nacer en una familia acomodada supone ver reducida al mínimo la exposición a comportamientos desviados, asegura el éxito educativo y un emparejamiento adecuado. Nacer en un hogar desfavorecido supone tener que lidiar con problemas sociales del entorno en que uno vive (pobreza, crimen, familias desestructuradas), en que valores como la auto-disciplina y la productividad no encuentran un ecosistema favorable.

 

En otras palabras, a juicio de Murray, las dimensiones más graves de la polarización económica son la polarización cultural y residencial con las que se asocia. El estudio de Murray está mereciendo muchas críticas por otorgar a factores culturales buena parte del peso explicativo de las desigualdades. Reviviendo (una vez más) el viejo fantasma argumental de la “cultura de la pobreza” (desarrollado por vez primera por el antropólogo Oscar Lewis), Murray tiende a ignorar el papel de los factores económicos en la generación de la situación que experimentan las clases desfavorecidas. Murray atribuye los cambios de valores de la clase baja a decisiones políticas que han incentivado ciertos comportamientos (como permanecer en la soltería) y al impacto de los valores contraculturales alumbrados por la revolución de la década de los sesenta. Desde su punto de vista, las clases bajas son víctimas de estilos de vida concebidos al albur de esa revolución y todavía propagados en los medios de comunicación de masas. Eso sí, nunca aclara que hace a la clase baja más vulnerable a la penetración de esos valores corrosivos.

 

Murray apenas dedica atención a las transformaciones socio-económicas que están concentrando los riesgos de desempleo y precariedad laboral en el segmento más desfavorecido de la población, así como las consecuencias sociales que ello acarrea en los espacios urbanos donde éstos viven. Ignora, por tanto, dinámicas tan o más poderosas que las que señala, y que están detrás de algunos de los procesos que describe (como las dificultades de los individuos de clase baja para encontrar pareja o preservar sus matrimonios, la segregación residencial o  la exposición diferencial al crimen). Estas transformaciones, ligadas a la globalización, el avance tecnológico, la desregulación de los mercados de trabajo y el desarrollo de nuevas políticas impositivas y de bienestar (veáse el nuevo informe de la OCDE, “Divided we stand”), están abocando a los hogares desfavorecidos a nuevas formas de vida, en que la aspiración al progreso personal y a la mejora del estatus de los hijos se está convirtiendo en un sueño imposible.

 

 

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Comentarios

14.11 | 11:48

Holes... Soc l'Alexandre Coello, professor del Departament d'Humanitats de la UPF. Vaig llegir el teu llibre i em va agradar molt. Voldria contactar amb tu.

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20.09 | 16:44

Me gustaría saber si el Dtor Pedro Gallo Puelles es hijo del Dtor.Don Francisco Gallo Puerto.Gracias

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22.05 | 23:45

Hola soy de argentina descargue el cuaderno de ejercicios excel y me quede en formulas no entiendo la hoja en la que hay un aumento del 20% me podría ayudar?

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10.03 | 20:38

Buenas Tardes
Don Diego, le escribo desde Chile. Me puede dar un mail para poder hacerte unas consultas?

Gracias

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