Blog: El rey va desnudo

A vueltas con la polarización, por Pau Marí-Klose

Hace tres días, tuvimos la oportunidad de comentar el nuevo libro de Murray, que atribuye la desigualdad económica creciente a un divorcio cultural entre clases altas y bajas. Las críticas a la tesis se suceden, y la mayor parte, tienen poderosos motivos para atacar a Murray. Pero no cabe duda que Murray ha acertado con el tema del momento: el aumento de la desigualdad.

 

Unos meses antes de la publicación del trabajo Murray, un grupo selecto de sociólogos  sacaron un análisis exhaustivo de las desigualdades educativas en Estados Unidos, centrado tanto en sus raíces (en los entornos familiares, escolares, vecinales y laborales) como en su evolución en las últimas décadas. El primer capítulo del libro, Whither Opportunity?, se puede consultar aquí.

 

Uno de los capítulos más interesantes es el de Sean F. Reardon (Stanford University), que pone de evidencia que la brecha en resultados en test estandarizados de estudiantes que provienen de entornos acomodados (situados en el percentil 90 de renta)  y desfavorecidos (en el percentil 10) ha aumentado en un 40% desde la década de los 60.

 

Las concomitancias con la tesis de Murray son bastante evidentes. Detrás del divorcio cultural hay una brecha educativa considerable y creciente.  En otro capítulo, Martha J. Bailey y Susan M. Dynarski evidencian una brecha creciente en el logro de títulos superiores entre los hijos de clases acomodadas y los hijos de clases desfavorecidas (ver el Gráfico). Las tasas de graduación en estudios superiores de los hijos de las clases altas habían crecido 21 puntos porcentuales (desde el 33% al 54) entre los primeros años de la década de los 60 y los primeros años de la década de los 80. En el mismo período, el incremento de las tasas de graduación de los estudiantes de las clases más desfavorecidas había sido sólo de 4 puntos (del 5 al 9%). Especialmente destacado es el salto en la graduación de las chicas de clases acomodadas: la proporción que se gradúa en estudios superiores pasa del 33 al 60%. Bailey y Dynarski evidencian que en el polo opuesto, los varones de clases desfavorecidas, han visto como sus tasas de graduación han retrocedido. Es decir, en las últimas décadas, la interacción entre género y clase social ha producido resultados educativos significativos. A este último tema dedicaremos muchos análisis en este blog, puesto que es  una cuestión que estamos estudiando en un proyecto financiado por la Fundación Areces tres investigadores de GRISA (Marga Marí-Klose, Álvaro Martínez y yo mismo).

 

Pero volvamos a las evidencias sobre la evolución del logro educativo. ¿Son los resultados obtenidos en Estados Unidos relevantes para entender lo que sucede en España? Sí y no. En principio, en nuestro país no se advierten evoluciones diferenciadas en el logro educativo por clase social. Existe una brecha importante en el logro educativo de hijos de grupos sociales situados en diferentes estratos sociales, pero ésta no ha aumentado en los últimos años (aunque tampoco ha disminuido). En el Informe de la Inclusión Social en España 2009 constatábamos que la proporción de hijos de padres con estudios primarios inacabados que tienen titulación universitaria (ciclo corto y largo) ha pasado del 5,6% al 20% entre la cohorte nacida en la década de los 40  y la cohorte nacida en los 70 . Por su parte, la proporción de personas que han alcanzado titulación universitaria entre hijos de padres con titulo universitario había pasado del 58% al 73%. Es decir, observamos incrementos bastante equilibrados en ambos grupos sociales (de unos quince puntos), y el mantenimiento casi intacto de la brecha.

 

Eso no significa que los datos evidenciados en Whither Opportunity no merezcan mucha atención en España. Unos de los argumentos en varios capítulos del libro es que las desigualdades educativas se relacionan con prácticas parentales, y que existe una creciente diferenciación de las prácticas parentales de grupos sociales situados en diferentes estratos sociales. Los progenitores que provienen de las clases sociales acomodadas dedican una parte más importante del tiempo compartido con sus hijos a actividades que favorecen su maduración intelectual  (leen con ellos, hacen manualidades, visitan museos, etc. ) y disponen de más recursos para invertir en experiencias que estimulan sus capacidades cognitivas y otras habilidades (clases de música, idiomas, campos de verano en el extranjero, etc).

 

En este sentido, los progenitores de familias acomodadas norteamericanas no son muy diferentes a los que encontramos en España. En Infancia y Futuro, Marga Marí-Klose, Elisabeth Vaquera, Solveig Cunningham Argeseanu y yo, tuvimos ocasión de estudiar prácticas parentales  entre progenitores que provenían de distintos entornos sociales. En este estudio constatamos que un número importante de progenitores han cobrado conciencia del papel decisivo que pueden jugar en la educación de sus hijos. Pero, por ejemplo, mientras en dos de cada tres hogares donde las madres tienen estudios universitarios, alguno de los progenitores lee o cuenta cuentos diariamente a sus hijos, esto sucede con menor frecuencia en los hogares donde la madre tiene estudios primarios (49% de los entrevistados). En los hogares acomodados, donde ambos progenitores suelen trabajar fuera de casa, la atención intensiva a los hijos tiende a concebirse como una actividad compartida, que compromete a ambos progenitores, lo que compensa las presiones de tiempo que experimentan, asociadas a las responsabilidades laborales. Los segmentos sociales con mayores recursos económicos y educativos están capitalizando  sus ventajas culturales y económicas para favorecer el éxito educativo de sus hijos. Este proceso puede conducir al ensanchamiento de las brechas educativas asociadas a prácticas parentales, en la dirección apuntada en Estados Unidos.

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Comentarios

14.11 | 11:48

Holes... Soc l'Alexandre Coello, professor del Departament d'Humanitats de la UPF. Vaig llegir el teu llibre i em va agradar molt. Voldria contactar amb tu.

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20.09 | 16:44

Me gustaría saber si el Dtor Pedro Gallo Puelles es hijo del Dtor.Don Francisco Gallo Puerto.Gracias

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22.05 | 23:45

Hola soy de argentina descargue el cuaderno de ejercicios excel y me quede en formulas no entiendo la hoja en la que hay un aumento del 20% me podría ayudar?

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10.03 | 20:38

Buenas Tardes
Don Diego, le escribo desde Chile. Me puede dar un mail para poder hacerte unas consultas?

Gracias

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