Blog: El rey va desnudo

De protestas y sus consecuencias, Pau Marí-Klose

La introducción de medidas de austeridad es un poderoso predictor de protestas y disturbios sociales. Esta es la conclusión de un trabajo reciente de Jacopo Ponticelli y Hans-Joaquim Voth, que analiza procesos de desestabilización en 32 países europeos en el período 1919-2008. Sus evidencias sugieren que la conexión entre estas dos variables se observa en todo tipo de sociedades y regimenes institucionales, y resulta amplificada por el desarrollo de los medios de comunicación.

 

La introducción de medidas de austeridad no es el único catalizador de inestabilidad social. La desigualdad de rentas es otro. En un trabajo clásico de Alberto Alesina y Roberto Peroti, basado en el análisis de 71 países entre 1960 y 1985, se ponía de relieve que los países con mayores desigualdades presentan niveles más altos de inestabilidad. La aportación más interesante de este trabajo consiste en mostrar que la inestabilidad social generada por la desigualdad puede afectar negativamente a los niveles de inversión. Los autores creen que sus evidencias avala la necesidad de controlar la desigualdad (a través de políticas de redistribución) para eludir sus consecuencias indeseables para el crecimiento económico (algo que ya habíamos apuntado aquí)

 

Estos trabajos sugieren que resulta ingenuo desarrollar políticas de austeridad o que incrementan la desigualdad con la vana expectativa de que éstas no van a tener efectos sociales desestabilizadores. Bien lo sabía Rajoy, cuando en su diálogo confidencial con el primer ministro holandés reconocía que las medidas que iba a tomar le iban a costar una huelga general. Ahora bien, eso no lo disuadió de su propósito. Mucha debe ser la confianza de nuestro gobierno en que, a pesar de la inestabilidad social que son conscientes que van a generar, las medidas de austeridad van a impulsar el crecimiento económico a niveles que puedan compensar todas las consecuencias negativas para la economía provocadas por el nuevo escenario social creado.

 

La probabilidad de que las estimaciones del gobierno sean puro wishful thinking no es insignificante. Hay dos motivos para la desconfianza. Existen razones para dudar que las medidas de austeridad producen inevitablemente crecimiento económico, y que para llegar a él sólo hay que superar una pequeña travesía por el desierto. Un trabajo reciente de un organismo tan poco dudoso como el Fondo Monetario Internacional, basado en el análisis de medidas de consolidación fiscal adoptadas en 15 países desarrollados en el período 1980-2009, pone de manifiesto que la travesía es más dura y larga de lo que se suponía hasta ahora. Una consolidación fiscal equivalente al 1% del PIB típicamente reduce el crecimiento en alrededor de 0,5 puntos después de dos años. El desempleo aumenta en 0,3 puntos en el mismo período. Los efectos varían considerablemente, en función de una serie de circunstancias. La consolidación fiscal tiene efectos más duros cuando las tasas de interés se sitúan ya en niveles muy bajos (cerca de cero), algo que ya ocurre en el contexto actual. También son más duros cuando los gobiernos que la realizan forman parte de una unión monetaria y los bancos nacionales no tienen capacidad de depreciar su moneda. Es decir, tenemos todos los puntos para afrontar una contracción especialmente dura derivada de las medidas de consolidación fiscal, y por tanto, siguiendo los pronósticos del trabajo de Ponticelli y Voth, para ver aumentos notables de la inestabilidad social. Si a ello añadimos el espectacular incremento de la desigualdad social producido en España en los últimos tres años (discutido aquí), y su previsible aumento como consecuencia del impacto diferencial de la continuación de la crisis sobre colectivos situados en diferentes estratos sociales, es poco dudoso que el gobierno se enfrenta a un escenario explosivo.

 

El segundo motivo para dudar de las expectativas optimistas del gobierno es que los efectos económicos de la inestabilidad pueden malograr reformas bien intencionadas, diseñadas e implementadas. El problema de muchos modelos económicos formales aparentemente impecables en que se inspiran nuestros gobernantes es que no tienen en cuenta que los cambios en los parámetros económicos provocan reacciones sociales, y estas interfieren en el desarrollo esperado de las políticas, desencadenando policy feedbacks que pueden provocar resultados no esperados. Los gobiernos se muestran indecisos frente a la presión de la calle, especialmente si ésta propicia su desgaste electoral y condiciona sus probabilidades de reelección. El temor a la contestación social actúa como freno de muchos gobiernos, que terminan implementando las reformas “ a medias” o abandonando sus propósitos iniciales (como hizo, sin ir mas lejos, el gobierno de Aznar, en 2002, gozando de mayoría absoluta para sacar adelante su reforma laboral). Por otra parte, las huelgas y la conflictividad social pueden tener importantes efectos económicos. Las huelgas afectan directamente a la producción, pero éste es probablemente su coste menos significativo (puesto que buena parte de las horas de trabajo perdido se recuperan). Su impacto más notable es probablemente el deterioro de la imagen exterior de un país que provoca, la erosión de la confianza de los inversores internacionales y, en el contexto actual, el posible encarecimiento de la financiación exterior de la deuda.

 

Rajoy ya ha recibido el primer aviso de que sus reformas pueden condicionar su éxito electoral. los resultados de las urnas en Andalucía y Asturias han sido un primer toque de atención, tres meses después de una victoria electoral de magnitud insólita. Claramente menor. El seguimiento (limitado) de la huelga general no va a hacer desistir al gobierno de sus propósitos mientras pueda sostenerse en el amplio mandato electoral otorgado en noviembre. Pero ese mandato no garantiza que al gobierno no le entren dudas si la situación social se complica. Sólo los gobiernos dirigidos por tecnócratas no dudan: no aspiran a la reelección.

 

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Comentarios

14.11 | 11:48

Holes... Soc l'Alexandre Coello, professor del Departament d'Humanitats de la UPF. Vaig llegir el teu llibre i em va agradar molt. Voldria contactar amb tu.

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20.09 | 16:44

Me gustaría saber si el Dtor Pedro Gallo Puelles es hijo del Dtor.Don Francisco Gallo Puerto.Gracias

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22.05 | 23:45

Hola soy de argentina descargue el cuaderno de ejercicios excel y me quede en formulas no entiendo la hoja en la que hay un aumento del 20% me podría ayudar?

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10.03 | 20:38

Buenas Tardes
Don Diego, le escribo desde Chile. Me puede dar un mail para poder hacerte unas consultas?

Gracias

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