Blog: El rey va desnudo

Ahogando las penas: Crisis y adicciones, P. Marí-Klose

Un volumen ingente de literatura ha indicado que existe una correlación entre estar desempleado y consumir substancias adictivas (sobre todo tabaco).  Esta correlación ha sido detectada parcialmente en nuestro país, por ejemplo en el Informe de la Inclusión en España 2009, donde se observó la asociación entre desempleo y tabaco entre la población de varones de 35 a 64 años, en modelos que controlan otros factores intervinientes (los datos procedían de la Encuesta Nacional de Salud 2006). No se observó, en cambio, ninguna asociación entre desempleo y consumo de alcohol. Algunos autores sostienen que la relación entre desempleo y consumo de alcohol se circunscribe al desempleo de larga duración (por ejemplo, Kahn, Murray y Barnes, 2002). También se han descrito asociaciones entre la duración del desempleo y el consumo de sustancias ilegales (por ejemplo, Peck y Plant 1986).

  

El incremento dramático del desempleo durante los años de crisis representa, por tanto, un motivo de preocupación no sólo por sus repercusiones económicas para los hogares, sino también desde el punto de vista de la salud pública. La pérdida de empleo supone habitualmente una merma económica para los hogares, que incrementa los riesgos de pobreza. Pero más allá de los efectos económicos, el desempleo golpea a los hogares de muchas otras formas, creando situaciones de malestar y estrés, así como de deterioro de las relaciones sociales. Las adicciones pueden convertirse en una expresión más del malestar en situaciones de adversidad.

  

¿Qué ha ocurrido en España en los últimos años por lo que se refiere a las adicciones? Es pronto para extraer muchas conclusiones.  Pero gracias a la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística sabemos que el gasto medio anual de los hogares en bebidas alcohólicas, tabaco y narcóticos entre 2007 y 2010 se ha incrementado en 25 euros, de 589 a 629 euros (valores no ajustados). Se trata de un aumento pequeño, algo sorprendente si se tiene en cuenta la intensidad de la crisis y las predicciones de la literatura.

  

Pero la crisis va por barrios. La distribución de la crisis es desigual, y los efectos sobre el consumo de sustancias adictivas también. Así, en los hogares más desfavorecidos, el crecimiento del gasto ha sido muy sustancial. En los hogares más acomodados, en cambio, ha disminuido el volumen de gasto. En hogares con ingresos mensuales netos inferiores a 500 euros, el gasto medio anual en substancias adictivas ha pasado de 213 a 373 euros (un incremento del 75,5%). En el extremo opuesto, los hogares con ingresos mensuales superiores a 5.000 euros, el gasto medio pasa de 1012 a 917 euros  (es decir, ha disminuido en 95 euros, el 9,4%).  En la tabla puede observarse un gradiente social claro en la evolución del gasto medio en substancias adictivas. Evidentemente, en el incremento del gasto que tiene lugar en el grupo de ingreso más bajo hay que incluir el aumento de las tasas fiscales al tabaco y el alcohol, pero las nuevas políticas se aplican por igual a los consumos de los grupos de mayor renta, y la respuesta es, en este caso, la disminución del gasto.

 

 En 2010, los hogares con rentas más bajas se gastan el 2,77% de su renta en tabaco, alcohol y narcóticos (gastaban el 1,77% en 2007). Los grupos de rentas más altas se gastan el 1,36% (gastaban el 1,46% en 2007).

  

Frente a estas pautas de comportamiento, es necesario desaconsejar las políticas que persiguen incrementar la recaudación pública a través de impuestos sobre el tabaco y alcohol (como sugirió, de modo bastante irreflexivo, el PSOE  para financiar la sanidad pública), debido a sus posibles efectos distributivos regresivos. Existe cierta evidencia de que, en situaciones de adversidad, las clases bajas no reducen su consumo en respuesta a los aumentos del precio provocados por los impuestos. En estas condiciones, las cargas impositivas sobre tabaco y alcohol pueden afectar muy negativamente a su capacidad económica (ver por ejemplo, Marsh & McKay 1994). 

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Comentarios

14.11 | 11:48

Holes... Soc l'Alexandre Coello, professor del Departament d'Humanitats de la UPF. Vaig llegir el teu llibre i em va agradar molt. Voldria contactar amb tu.

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20.09 | 16:44

Me gustaría saber si el Dtor Pedro Gallo Puelles es hijo del Dtor.Don Francisco Gallo Puerto.Gracias

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22.05 | 23:45

Hola soy de argentina descargue el cuaderno de ejercicios excel y me quede en formulas no entiendo la hoja en la que hay un aumento del 20% me podría ayudar?

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10.03 | 20:38

Buenas Tardes
Don Diego, le escribo desde Chile. Me puede dar un mail para poder hacerte unas consultas?

Gracias

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