Blog: El rey va desnudo

Matrimonios y crisis, ¿crisis del matrimonio?, Pau Mari-...

Hace dos días fui invitado al programa Para Todos la 2, de TVE, para hablar de bodas y matrimonios. El programa abordó el fenómeno desde diferentes ángulos: histórico (estaba presente el catedrático de historia Francisco Chacón), sociológico y comercial (había representantes de Pronovias, de e-comerce Bodaclick y del Instituto de Cosmética Francis). He de reconocer que al principio no creí que el programa lograría conjugar orientaciones tan distintas, y a pesar de que tengo la impresión de que en ocasiones derivó excesivamente hacia lo comercial (deriva casi publicitaria), me fui con un buen regusto.

 

En mi papel sociológico de pitufo gruñón, me tocó quitarle todo el romanticismo al matrimonio, poniendo el contrapunto a los discursos intencionadamente frívolos de los representantes de las casas comerciales presentes en el plató. Rompiendo un poco el clima almibarado que se había creado, hablé descarnadamente sobre pautas de comportamiento colectivo y tendencias demográficas. En los últimos tiempos, la más destacada es, desde mi punto de vista, la brusca caída de la tasa bruta  nupcialidad, hasta el 3,57 en el primer semestre de 2011. Esto nos sitúa en el furgón de cola de la nupcialidad en los países dela OCDE, muy lejos de la media  (5,0). La caída de la nupcialidad no es reciente. En 1970 la tasa de nupcialidad era de 7,32. Tras una caída importante en los setenta y ochenta se mantuvo relativamente estable, en torno a 5 matrimonios por mil habitantes hasta el año 2000. Después del 2000 empezó a caer de nuevo, caída que se ha acelerado desde 2007.

 

Es bastante probable que la crisis económica haya incidido en esa caída. En el Gráfico que adjunto se puede comprobar que las provincias españolas donde ha aumentado más el desempleo han visto disminuir más la nupcialidad, aunque la dispersión es notable (R2= 0,27). Es posible que las dificultades económicas nos ayuden a explicar también el descenso importante de matrimonios religiosos en la segunda mitad de la década. Los matrimonios civiles ya representan el 54%, cuando en 2005 eran el 39%.  Aunque detrás de este fenómeno hay, sin duda, cambios culturales relacionados con la secularización, no puede descartarse que las parejas estén optando por bodas más sencillas, sin la pompa y el boato que suele acompañar a una celebración religiosa (y por tanto, los costes en que se incurre en este tipo de ceremonias).

 

Pero al margen de las circunstancias coyunturales, hay que buscar causas más profundas. Entre ellas sobresale posiblemente el coste de acceso a la vivienda. Durante los años de expansión económica, el coste de una vivienda en propiedad para una pareja fue muy alto, lo que supone un bloqueo (o al menos una demora) para la decisión de casarse. Hay que señalar que España, según estimaciones realizadas en 2008 en una encuesta diseñada por Marga Marí-Klose, Julio Iglesias de Ussel y yo, el 72% de las parejas recientemente casadas viven un piso en propiedad. “Casado casa quiere”, pero además, en nuestro país, quiere hacerse propietario de ella. No sólo eso,  el piso de las parejas casadas suele ser un piso relativamente grande. Las evidencias de nuestro estudio ponían de manifiesto que las parejas casadas (a diferencia de las que cohabitan en una unión consensual) tienden a casarse cuando pueden permitirse adquirir “el piso”, esto es, aquél en el que esperan formar una familia y alojar, con cierta holgura, a los hijos que están por venir. Esta expectativa incrementa los costes e impone demoras al momento de casarse. En una sencilla regresión que planteamos en el libro, mostrabamos que el tamaño del piso en que viven las parejas jóvenes que conviven (menores de 40) depende, en gran medida, de si se han casado (en lugar de mantenerse en una unión consensual) y si han optado por comprar la vivienda (en lugar de alquilarla).  Evidentemente, en un contexto de restricción del crédito (al que recurren casi todos los jóvenes para adquirir la vivienda), el acceso a la propiedad se dificulta, y con ello, probablemente se demoren muchos matrimonios (si los contrayentes siguen empeñados, como ha ocurrido tradicionalmente, en convertirse en propietarios).

 

En el programa no tuvimos la ocasión de comentar otras tendencias de gran significación sociológica. Por ejemplo, las parejas en que uno de los miembros es extranjero constituyen ya el 23% (se han multiplicado por 4 desde 2000). La proporción de matrimonios formados por algún divorciado ya constituyen el 12% entre los varones, y el 10% entre las mujeres (se han incrementado desde el 5% en 2000). Los matrimonios homosexuales representan el 2,5% (su número se mantiene en un contexto de descenso de la nupcialidad). Es interesante remarcar que un número muy importante de estos matrimonios están formados por al menos un contrayente extranjero (cerca del 60%). Provincias costeras (como Las Palmas, Sta Cruz de Tenerife, Baleares, Alicante o Málaga), con un gran número de residentes extranjeros, tienen un número inusual de matrimonios entre personas del mismo sexo.

 

La familia, que muchas veces se presenta como una de las instituciones más duraderas y estables, está cambiando en España a una velocidad vertiginosa. Las transformaciones del matrimonio son, en este momento, la expresión más diáfana de esa revolución.

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Comentarios

14.11 | 11:48

Holes... Soc l'Alexandre Coello, professor del Departament d'Humanitats de la UPF. Vaig llegir el teu llibre i em va agradar molt. Voldria contactar amb tu.

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20.09 | 16:44

Me gustaría saber si el Dtor Pedro Gallo Puelles es hijo del Dtor.Don Francisco Gallo Puerto.Gracias

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22.05 | 23:45

Hola soy de argentina descargue el cuaderno de ejercicios excel y me quede en formulas no entiendo la hoja en la que hay un aumento del 20% me podría ayudar?

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10.03 | 20:38

Buenas Tardes
Don Diego, le escribo desde Chile. Me puede dar un mail para poder hacerte unas consultas?

Gracias

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